La Peritonitis Infecciosa Felina (PIF) es una enfermedad
producida por un virus que afecta a los gatos. Es compleja tanto en su
diagnóstico como en su manera de comportarse, y casi siempre es mortal.
Por este motivo, desde el Consultorio Veterinario Granero del Gallego hacemos hincapié en la importancia de estar bien informado y prevenir la enfermedad.
Por este motivo, desde el Consultorio Veterinario Granero del Gallego hacemos hincapié en la importancia de estar bien informado y prevenir la enfermedad.
¿Cómo se produce el PIF?
El virus que produce PIF se llama FCoV: feline
coronavirus. Es un virus ubicuo entre la población felina. Se
trata de una mutación del coronavirus entérico felino (FECV) que está presente
en el sistema digestivo de más del 80% los gatos, pero sólo en algún caso muta
y desencadena la enfermedad.
¿Qué gatos se ven afectados?
El PIF afecta a gatos de todas las edades siendo más frecuente
en gatos jóvenes y en gatos de raza pura. El motivo de la mutación viral no se
sabe con precisión, pero sí se conocen varios factores de estrés que unidos a
una respuesta inmune inadecuada, parecen influir como son, el realojo del
animal, una cirugía , una vacunación ó la presencia de enfermedades
concurrentes .
¿Cómo se transmite el PIF?
La transmisión del virus sigue la vía feco-oral, es decir,
sale al medio ambiente en las heces y los gatos al acicalarse lo ingieren.
¿Qué síntomas se observan?
Las manifestaciones clínicas son diversas y al principio son
inespecíficos y vagos, como fiebre, pérdida de peso, letargia, diarrea,
temblores...
Existen dos formas de PIF, la seca y la húmeda.
La forma más clásica es la húmeda, en la que observamos que
acúmulo de líquido las cavidades del cuerpo, sobre todo en el abdomen.
La forma seca también se centra en el abdomen, pero afecta
a más órganos como los ojos y el sistema nervioso central.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad?
El diagnóstico de modo serológico es virtualmente imposible ya
que el test no distingue entre FECV y FIPV. El veterinario tendrá que
realizar un examen exhaustivo para hallar signos determinantes: análisis del
líquido de las cavidades o radiografías apoyado por análiticas de sangre.
¿Cuál es el tratamiento para esta enfermedad?
Es una enfermedad que no tiene cura y en el 95% de los casos
acaban muriendo.
Si un gato con PIF presenta síntomas moderados y parece no
progresar la enfermedad, se puede mantener médicamente mitigando los síntomas
y, proporcionándole descanso, evitando actividades estresantes y aportándole
una dieta alta en proteínas. Incluso así, la mayor parte de gatos con PIF
mueren.
¿Cómo podemos prevenir esta enfermedad?
Al tratarse de una infección endémica, y considerando que su vía
de contagio es feco-oral, podemos intentar evitarla con medidas de manejo
basadas en la higiene del medio donde viva el gato, e impedir el encuentro con
gatos susceptibles de tener el virus (callejeros, de albergues, de
criaderos...) así como el contacto con los alimentos, agua, arena o suelo de
dichos animales.
¿Existe vacuna contra el PIF?
Existe una vacuna contra el PIF, basada en virus vivos
(Primucell FIP). Esta vacuna tiene una tasa de éxito variable, pero es
recomendada en gatos nuevos y sanos que introduzcamos en nuestro hogar. La
vacuna se aplica por vía nasal en gatos con una edad mínima de 16 semanas ,
siendo necesaria la inoculación de 2 dosis con un intervalo de 3-4 semanas.
¡MÁS VALE PREVENIR QUE CURAR!
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